Tres días no son suficientes para conocer toda Asturias, pero sí permiten descubrir algunas de sus caras más representativas: ciudades con historia, pueblos marineros, montaña, patrimonio, gastronomía y algunos de los paisajes más conocidos del Principado.
La clave está en organizar bien los desplazamientos y evitar intentar verlo todo. Esta ruta de tres días está pensada para quienes utilizan el centro de Asturias como base y quieren combinar interior, costa y Oriente sin cambiar de alojamiento cada noche.
El itinerario es intenso, pero realista: el primer día se centra en Oviedo y la Montaña Central; el segundo se dirige hacia Cudillero y Avilés; y el tercero reserva una jornada completa para Cangas de Onís, Covadonga y Ribadesella.
Día 1: Oviedo y la Montaña Central
Mañana: descubrir el centro de Oviedo
Oviedo es un magnífico punto de partida para comenzar una ruta por Asturias. Su centro histórico se recorre fácilmente a pie y concentra algunos de los lugares más representativos de la ciudad, como la Catedral de San Salvador, las calles del casco antiguo, la zona del Fontán y el Campo de San Francisco.
Después de recorrer el centro, una buena opción es acercarse a la calle Gascona para conocer el ambiente de sus sidrerías y hacer una parada gastronómica. Oviedo permite combinar patrimonio, paseo y gastronomía sin necesidad de dedicar el día entero a grandes desplazamientos.

Tarde: Mieres y la Montaña Central
Por la tarde, el viaje puede continuar hacia la Montaña Central para descubrir una Asturias muy diferente a la de las ciudades y la costa. Mieres combina tradición minera, valles verdes, pequeños núcleos rurales y una ubicación privilegiada entre las montañas del centro de la región.
Puedes descubrir Mieres y sus alrededores o, si prefieres un plan activo, recorrer alguna de las rutas de senderismo cerca de Mieres.
Es una buena forma de terminar el primer día bajando el ritmo, disfrutando del paisaje y descubriendo una parte de Asturias que muchos itinerarios más turísticos pasan por alto.

Día 2: Cudillero y Avilés, una jornada cerca del Cantábrico
Mañana: perderse por Cudillero
El segundo día comienza en Cudillero, uno de los pueblos marineros más reconocibles de Asturias. Sus casas de colores se distribuyen sobre las laderas formando una especie de anfiteatro alrededor del puerto, creando una de las imágenes más características de la costa asturiana.
Lo mejor es recorrerlo sin demasiadas prisas: pasear por el puerto, adentrarse entre sus calles y escaleras y subir hasta alguno de sus miradores para contemplar el pueblo desde diferentes perspectivas. Después, puedes aprovechar para probar pescado, marisco u otros platos de tradición marinera.

Tarde: paseo por el casco histórico de Avilés
Después de conocer Cudillero, el recorrido puede continuar por Avilés. Su casco histórico es uno de los más interesantes de Asturias y permite recorrer calles porticadas, plazas y edificios históricos en un ambiente muy diferente al de otras ciudades de la región.
Merece la pena caminar por la calle Galiana y sus alrededores, acercarse al Mercado de Abastos y terminar el paseo junto a la ría y el Centro Niemeyer, cuya arquitectura contemporánea contrasta con el carácter histórico del centro de la ciudad.
La combinación de Cudillero y Avilés permite dedicar un mismo día a dos caras distintas de Asturias: la tradición marinera de un pequeño pueblo costero y el patrimonio urbano e industrial de una de sus principales ciudades.
Si prefieres naturaleza y costa a una segunda visita urbana, puedes sustituir Avilés por alguna parada en los alrededores de Cudillero y dedicar más tiempo a sus acantilados, miradores y playas. Es mejor disfrutar de dos o tres lugares con calma que intentar acumular paradas únicamente para tacharlas de una lista.

Día 3: Covadonga, Cangas de Onís y Ribadesella
Mañana: Covadonga y los Lagos
El tercer día merece comenzar temprano para dirigirse hacia el Oriente de Asturias y descubrir uno de los paisajes más emblemáticos de la región: Covadonga y los Picos de Europa. El Real Sitio de Covadonga y su entorno combinan naturaleza, historia y uno de los escenarios más reconocibles del Principado.

Si las condiciones y el sistema de acceso lo permiten, merece la pena continuar hasta los Lagos de Covadonga, Enol y Ercina, situados en pleno Parque Nacional de los Picos de Europa. La combinación de lagos, praderas y grandes cumbres convierte esta zona en una de las grandes visitas de cualquier primer viaje a Asturias.

IMPORTANTE: acceso a los Lagos
Antes de ir: el acceso a los Lagos de Covadonga está regulado durante determinados periodos de alta afluencia. En esas fechas no se puede subir en vehículo particular y es necesario utilizar el sistema de transporte establecido. Consulta siempre la información oficial sobre el acceso a los Lagos de Covadonga antes de organizar la visita.
Mediodía: Cangas de Onís
Después de Covadonga, Cangas de Onís es una parada natural para descansar y comer. Su conocido puente sobre el río Sella, con la Cruz de la Victoria suspendida bajo el arco, es uno de los símbolos más fotografiados del Oriente de Asturias.
El centro tiene además bastante ambiente, tiendas de productos asturianos y una oferta gastronómica perfecta para hacer una pausa antes de continuar hacia la costa. Si el viaje coincide con un domingo, su mercado tradicional es otro de los atractivos de la localidad.

Tarde: terminar el viaje junto al mar en Ribadesella
Para terminar la ruta, Ribadesella permite volver al Cantábrico y cerrar el viaje con un paseo mucho más tranquilo. La desembocadura del Sella, el casco histórico y el paseo marítimo ofrecen un escenario perfecto para pasar las últimas horas de la jornada.
Puedes recorrer el Paseo de la Grúa, acercarte al Mirador de la Guía o caminar junto a la playa de Santa Marina, conocida también por las construcciones indianas que acompañan parte de su paseo.
Ribadesella resume muy bien una de las características que hacen especial a Asturias: en relativamente poco espacio puedes pasar de los grandes paisajes de montaña de los Picos de Europa a una villa marinera junto al Cantábrico.

¿Y si llueve durante alguno de los tres días?
El tiempo en Asturias puede cambiar rápidamente, así que conviene llevar siempre algún plan alternativo. Oviedo y Avilés ofrecen numerosas opciones culturales y gastronómicas, mientras que en otros puntos de la región encontrarás museos, patrimonio industrial y experiencias a cubierto.
Si la previsión no acompaña, puedes adaptar el itinerario con nuestra guía de planes para disfrutar de Asturias cuando llueve y reservar los paisajes de montaña o costa para el momento en que mejore el tiempo.
Alojarse en el centro de Asturias para recorrer la región
Cuando solo dispones de unos días, elegir bien dónde alojarte puede marcar una gran diferencia. Utilizar una única base permite evitar cambios constantes de alojamiento y dedicar más tiempo a disfrutar de cada jornada.
La Casina de Gallegos se encuentra en el entorno de Mieres, en la Montaña Central, y permite combinar días de costa, ciudad y montaña con la tranquilidad de regresar cada tarde a un entorno rural. Desde aquí puedes organizar diferentes excursiones por Asturias y adaptar cada jornada al tiempo y al tipo de viaje que te apetezca.
Puedes conocer mejor La Casa y consultar disponibilidad para tus fechas antes de comenzar a preparar tu próxima escapada por Asturias.




